LEGIO VICTRIX HISPANIENSIS (una reflexión en el aniversario de nuestra lengua)


Por: Toño Gantier.


En 1492, del brazo de Isabel y Fernando, dio inicio la más alta y filantrópica empresa común de la que la humanidad haya dado fiel testimonio. No por la grandeza en la fuerza marcial e imperial que devenía de las victorias de La Toma de Granada contra los moros, Empel contra los neerlandeses, de San Quintín contra los franceses, o de Cartagena de Indias contra los filibusteros y corsarios del mundo; sino por la grandeza espiritual de la lucha que el Supremo Hacedor del Orbe le encomendó a Santiago. Grandeza que se traduce en el humanismo con el que los hijos de Carlos intentaron integrar naciones enteras bajo un mismo Estado, lengua, idiosincrasia y religión. ¡Y lo lograron!


Hoy nadie puede negar las coincidencias entre los hijos de  Hispanoamérica. El dolor, placer, odio y amor en estos 500 años de encaste cultural han generado un vínculo incuestionable. Entre errores y aciertos hemos escrito en nuestra historia y sellado (a sangre y fuego) lo que en el septentrión ya declaró Iturbide, entre verso y prosa: “… la unión general entre europeos, americanos, indios e indígenas es la única base sólida en la que puede descansar nuestra felicidad… Americanos: ¿quién de vosotros puede decir que no desciende de español? ¡Ved la cadena dulcísima que nos une!...”.


Que nuestra lengua (conjuntamente con nuestro credo) es nuestra máxima expresión de hermandad, igualdad, reconocimiento de un glorioso pasado, y compromiso de un futuro en común; que la obra de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Góngora o Calderón de la Barca; se ve reflejadas en las doradas páginas de sus hijos de Charcas, Buenos Aires, Bogotá, México, Lima o Filipinas.


Así, viendo nuestro pasado: uno y glorioso; nuestro presente: indudablemente hermanado; y nuestro futuro: emergente y conjunto; tenemos el inexpugnable deber de consolidar la Gran Empresa y el más grande regalo que alguna vez haya recibido el mundo de los hombres libres de occidente: Hispanoamérica, y su lengua: resplandeciente, fija y limpia.


Opinión y Analisis.


ANN Noticias.


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